Resulta muy tierno ver a los niños jugar frente al espejo. Entre muecas y risas les gusta elevarse y hacerse más grandes sobre los tacones de sus madres. Destrozan todo el maquillaje que encuentran a su paso. Usan las faldas como vestidos largos y se cuelgan los collares -que inclusive sobrepasan su tamaño-. Así crean sus minilooks que resultan adorables. Pero, eso es solo parte de su juego, en el día a día son las madres quienes visten a los peques, dejando poco a la imaginación de ellos.

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